FONDOS BIBLIOGRÁFICOS Y AUDIOVISUALES
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MUESTRA FONDOS DIVERSOS > EXPOSICIÓN EL GATEPAC Y FERNANDO GARCÍA MERCADAL

BIBLIOTECA COAM
MAYO - JULIO 2006



EL GATEPAC

A mediados de los años 20, cuando en Europa se desarrollaban el Movimiento Moderno y las nuevas corrientes ideológicas, en España se extinguía el Modernismo, incapaz de satisfacer las necesidades de la sociedad. Mientras pintores y otros artistas mantienen una relación más estrecha con las vanguardias europeas, la arquitectura tiene poca presencia en estos movimientos, a pesar de las referencias que contenían publicaciones como la revista Arquitectura. Es entonces cuando un grupo de jóvenes arquitectos, atentos a las nuevas tendencias extranjeras, comienza a preocuparse de temas como el bienestar, la higiene en la vivienda, la democratización de la arquitectura y la búsqueda de un lenguaje arquitectónico acorde con estos planteamientos, intentando convertir la arquitectura en "un arte capaz de cambiar la vida". Se aspiraba a establecer en España nuevos sistemas y teorías que ya se estaban desarrollando en toda Europa: la Bauhaus se había fundado en 1919, en 1927 Le Corbusier publica Hacia una Arquitectura y en 1929 se construía el pabellón de Barcelona de Mies van der Rohe. En los mismos años, en España aún se seguía cierto eclecticismo, si bien ciertamente renovado: ejemplo de ello es el Círculo de Bellas Artes, de Palacios, construido entre 1919 y 1926.

En las escuelas de Arquitectura, por su parte, la enseñanza se mantenía también al margen de las nuevas tendencias y los estudiantes debían acceder a ellas a través de revistas y publicaciones, extranjeras en su gran mayoría. Esto no impide que algunos de ellos se interesen profundamente por los avances que surgían en Europa e incluso participen de modo activo en la difusión de las nuevas ideas, caso de Fernando García Mercadal o Rafael Bergamin, entre otros, que se alzan contra el carácter historicista y la arquitectura de estilo.

Comienza así la toma de contacto entre lo que sucede en Europa y los jóvenes arquitectos españoles. Unos pocos viajan por otros países, colaboran con maestros de la arquitectura internacional y hasta participan en los primeros Congresos: así ocurre con Fernando García Mercadal, quien, junto a Juan de Zavala, firma la Declaración de La Sarraz, el primero de los CIAM (Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna). Entre 1928 y 1930 se celebran en España conferencias en las que intervinieron Gropius, Le Corbusier y Van Doesburg; Sert trabaja en el estudio de Le Corbusier y en Barcelona se realiza la exposición de las Galerías Dalmau.

El primer contacto entre los arquitectos de toda España interesados por estas nuevas tendencias tiene lugar en San Sebastián, donde, en septiembre de 1930, se organiza una exposición de arte y arquitectura modernos en la que colaboraron la mayor parte de ellos. Participan, en efecto, en dicha exposición numerosos arquitectos de Madrid, Barcelona, San Sebastián, Bilbao y Zaragoza, y también concurren pintores como Juan Gris, Miró o Picasso. Surge allí la idea de organizar un grupo que aglutinara y activara a todos los arquitectos españoles de parecida ideología, tal y como se estaba haciendo en otros países. Impulsados por Mercadal y Sert, se reúnen de nuevo el 26 de octubre de 1930 en Zaragoza con el fin de poner en marcha esta idea. Allí nace el GATEPAC (Grupo de Artistas y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea), cuyo objetivo es estar ligado a los CIAM y a su entidad organizadora, el CIRPAC (Comité Internacional para la Realización de los Problemas Arquitectónicos Contemporáneos), del que sería representante español. Se divide en tres grupos: el grupo Norte, con sede en San Sebastián y José Manuel Aizpúrua al frente; el grupo Centro, en Madrid y capitaneado por García Mercadal, y el grupo Este, con sede en Barcelona y dirigido por Sert. Los distintos equipos debían regirse independientemente, actuando como grupo único en las reuniones internacionales, congresos y exposiciones. Se redactó en el momento de su creación un programa de sus actividades, en el que ya se contemplaba la publicación de la revista AC (Documentos de Actividad Contemporánea). La revista se editó por primera vez el 1de Enero de 1931 en Barcelona y representó el principal medio de difusión de las ideas del GATEPAC. Es asimismo un documento básico para comprender sus intenciones y la inmensa tarea que pretendía abordar.

El GATEPAC se encontraba fuertemente jerarquizado: la estructura interna del grupo quedó dividida en directores, numerarios, industriales y estudiantes. Los directores eran arquitectos que trabajaban en equipo, encargados de la dirección de los proyectos y las campañas de divulgación. Los industriales eran simpatizantes del grupo que se unían a ellos para realizar acciones conjuntas; los numerarios, arquitectos que trabajaban en el grupo con carácter permanente. Por último, los estudiantes tuvieron una gran actividad dentro del movimiento, no limitándose a una acción puramente receptiva sino desempeñando eficaces actividades, como por ejemplo convocatorias de concursos.

El grupo Norte se compone de tres arquitectos: Luis Vallejo, José Manuel Aizpúrua y Joaquín Labayen. De ellos, realmente serán los dos últimos los que trabajen como grupo y Aizpúrua quien determinará la importancia del mismo. Frente a la preocupación del grupo Centro por difundir unos modelos y la del grupo catalán por utilizar la arquitectura como elemento de transformación, el grupo Norte propone la autonomía de la obra arquitectónica en el replanteamiento de la norma desde los mismos supuestos. Aizpúrua, en la línea de los arquitectos de la vanguardia ortodoxa, ve al arquitecto como transformador de la realidad, coordinador y organizador de la nueva sociedad. En cuanto a su obra construida, destaca el Club Náutico de San Sebastián, en el que plantean una analogía naval en la línea de los diversos ejemplos europeos y que buscaba, según su autor, "una idea de espíritu limpio y sencillo"; se trata de una de las obras más importantes del GATEPAC y guarda relación con otros proyectos del grupo, inspirados en algunas de las premisas establecidas por Le Corbusier. Se publicaron también otros proyectos, como la Sala de Juntas de A.G.P. en San Sebastián, que sigue los principios del funcionalismo, y la Pastelería SACHA, en la misma ciudad.

En el grupo catalán se encontraban, entre otros, Antonio Bonet, Ricardo Churruca, Sixto Illescas, Ricardo Ribas, José Luis Sert, Manuel Subiño, José Torres Clavé y Juan Bautista Subirana. Estos arquitectos ya habían estado en contacto y actuado como grupo antes de la formación del GATEPAC, realizando una exposición conjunta de su obra en 1929 en las Galerías Dalmau. Fue la sección más activa y la última en desaparecer. Responsables de la publicación de AC, se establecieron en un local del paseo de Gracia de Barcelona donde se exponían materiales de construcción, se vendían muebles modernos y se celebraban reuniones y conferencias. En cuanto a los proyectos, destacan la Casa Bloc en San Andrés, edificada por Sert, Torres Clavé y Subirana como vivienda lineal dúplex para trabajadores, y el Dispensario Antituberculoso, de los mismos arquitectos y realizado entre 1934 y 1938.

Reflejo de lo que sucedía en los congresos internacionales, los proyectos y escritos del grupo se referían tanto a la arquitectura como al urbanismo, y abarcaron temas diversos: la vivienda mínima era una constante preocupación y tema de estudio, y también la organización de la ciudad, pensada desde el funcionalismo y como consecuencia directa de un nuevo modo de proyectar la vivienda y sus agrupaciones. También la enseñanza de la arquitectura fue objeto de discusión, y desde la revista AC se criticó duramente el estado de las escuelas, que seguían promoviendo y enseñando una arquitectura historicista, totalmente incapaz de satisfacer las necesidades que se le presentaban y construida al margen de los nuevos avances tecnológicos.

El GATEPAC permaneció activo hasta finales de los años 30. Fue desapareciendo lentamente: primero, con la paulatina ausencia de proyectos y actividades de los grupos Norte y Centro, lo que provocó la suspensión de ambos por el grupo catalán, que dejó a Fernando García Mercadal como único representante del GATEPAC en Madrid. Finalmente, la guerra ocasionó la disolución total del grupo Este, que había mantenido un alto nivel de producción. Al terminar la contienda, habían fallecido dos miembros del GATEPAC: Aizpúrua y Torres Clavé. Muchos de sus componentes se exiliaron, entre los que se cuentan Luis Lacasa, Esteban de la Mora, Rodríguez Arias y José Luis Sert. El resto permaneció en España, pero ya había desaparecido la tensión creadora y el carácter de grupo, motivado todo ello posiblemente por la ausencia de sus figuras más importantes y la dificultad de realizar proyectos de acuerdo con los postulados que defendían.

En los múltiples textos escritos sobre el GATEPAC, las valoraciones que sobre él se han hecho son de diversa índole: hay quien los considera un conjunto de figuras clave en la historia de la arquitectura española y quien contrariamente piensa que se les ha mitificado en exceso. Los que comparten esta última opinión encuentran su obra escasa y falta de coherencia ideológica, en comparación con las de la generación del 25 o con sus equivalentes europeos. Sin embargo, unos y otros coinciden en resaltar su importancia y, en especial, las figuras de Fernando García Mercadal y José Luis Sert como divulgadores de estas nuevas ideas en España y como interlocutores entre los arquitectos españoles y sus colegas europeos.


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EL GATEPAC EN MADRID

El grupo Centro estaba compuesto por Ramón Aníbal Álvarez, Víctor Calvo, Santiago Esteban de la Mora, Fernando García Mercadal, Felipe López Delgado y Manuel Martínez Chumillas.

Esta sección del GATEPAC no produjo un volumen de proyectos semejante al del grupo catalán, ni tampoco se caracterizaba por una clara homogeneidad en sus propuestas; el resultado de su trabajo fue un conjunto de obras puntuales, algunas de gran interés, y muchos concursos y propuestas que no se materializaron. Madrid se hallaría además desde 1936 en continuo frente de guerra, lo que provocará la pronta desarticulación del grupo. Sin embargo, sobresalen algunas realizaciones, como el Teatro Fígaro, obra de Felipe López Delgado: el edificio se encuentra hoy día un tanto desfigurado en su exterior, pero cuenta con un interior interesante que reproduce el estilo de la arquitectura naval, como sucedía con otros edificios de aquella época. Fue la primera sala de espectáculos que se construyó en España siguiendo los principios defendidos por el GATEPAC, como se describía en la revista AC, y recibió la segunda medalla en la Exposición de Bellas Artes de 1932, el año en que se inauguró. La perfección en su realización revelaba el interés que tenía el arquitecto por los materiales, de los que hace una relación en la memoria del proyecto: granito negro Atlas, mármol bronceado, marmorit alpaca... Su fachada, de gran sencillez, se caracteriza por su diseño casi caligráfico, los vanos alargados y la marquesina curvada, y pronto el conjunto se convirtió en una obra de referencia del racionalismo expresionista madrileño.

La figura fundamental del grupo Centro será Fernando García Mercadal, quien en 1931 firma, junto a otros arquitectos, el proyecto de una Cooperativa de Casas Económicas situada en los Altos del Hipódromo (Parque Residencia). Es un conjunto totalmente racionalista, sobrio y funcional, que sienta las bases de partida para la posterior creación de la Colonia El Viso. Respondía a las ideas definidas por Mercadal, que buscaba una "plástica pura, limpia, horizontal, desornamentada y racionalista". También desarrolla su Villa Amparo, proyecto en el que consigue aplicar, a nivel de programa doméstico, varias de las premisas sintácticas que había formalizado anteriormente en el Rincón de Goya, en Zaragoza, primera de sus obras importantes.

De entre los otros componentes del grupo destaca Manuel Martínez Chumillas, quien realiza, en colaboración con Gaspar Blein, un proyecto para un edificio comercial en Madrid destinado a la venta de coches, en cuyo diseño prevalecían las exigencias del programa y la estandarización de elementos por encima de las consideraciones estéticas. Chumillas también participó en 1933 en el concurso para un Museo de Arte Moderno, ganando el accésit con un proyecto que aún dejaba ver cierta influencia clásica. Ramón Aníbal Álvarez fue otra de las figuras importantes de esta sección, que participó en numerosos concursos, como el de un cinematógrafo al aire libre en un pueblo de Levante, en el que resultó ganador y en cuyos planos empleaba algunos de los sistemas de representación típicos de los arquitectos europeos de la época. Esteban de la Mora realiza dos proyectos de estaciones de autobuses para Valencia y Alicante, tema habitual entonces dado el continuo desarrollo de ese medio de transporte, ambos publicados en la revista AC. También Mercadal proyectó una estación de autobuses para Burgos, buscando una solución económica de líneas sencillas que lo vincula formalmente con la estación de servicio de Fernández Shaw en Madrid, de 1927, obra cumbre de la incipiente modernidad de la segunda mitad de los años veinte en España.

La importancia que tuvieron los urbanistas alemanes en la formación de Mercadal es evidente en algunos de los planes urbanísticos que éste y otros componentes del grupo realizaron para diversas ciudades españolas y muchos de los cuales no se llevaron a cabo; no obstante, en la documentación de dichos planes se muestra claramente la influencia de los arquitectos y urbanistas europeos, no sólo en su desarrollo sino en los modos de representación: un ejemplo de ello sería el plan de urbanización del Ensanche de Ceuta, en el que participó Chumillas, o los planes que Mercadal planteó para Bilbao, Burgos o Madrid. En cuanto a los proyectos urbanísticos a gran escala, destaca uno desarrollado por Subirana y Mercadal, quienes proyectan y proponen los "Baños del Jarama", una ciudad verde sobre un tramo de 12 Km. de dicho río. El grupo Centro del GATEPAC visitó al Ministro de Obras Públicas para presentarle esta propuesta, unida a una de similares características proyectada para Barcelona por el grupo Este, con objeto de obtener apoyo oficial. Sin embargo, y a pesar del interés de diferentes autoridades, ninguno de los proyectos pudo ser realizado, quedando definitivamente parados a mediados de los años 30 por diversas dificultades administrativas y, después, por la guerra civil.

En 1933 el grupo catalán acuerda suspender totalmente a los grupos Norte y Centro, dejando solamente a Mercadal como delegado del GATEPAC en Madrid. Los miembros del grupo madrileño continuaron su trabajo fuera del grupo, con distintos grados de repercusión: Fernando García Mercadal seguirá con su frenética actividad, y también Aníbal Álvarez o Martínez Chumillas realizaron después otros proyectos, respetando en mayor o menor medida las normas del GATEPAC.


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  FERNANDO GARCÍA MERCADAL

El 5 de abril de 1896 nace Fernando García Mercadal en Zaragoza. En esta ciudad cursa sus estudios, incluidos los correspondientes al ingreso en Arquitectura en la Facultad de Ciencias. Marcha después a la Escuela de Madrid para realizar la carrera, en la que destaca como alumno brillante. En 1919, dos años antes de terminarla, elabora su primera propuesta de concurso: un monumento a Elcano, que proyecta con Lacasa, Arnal y Fernández de la Torre. En 1921 se gradúa con el número uno de su promoción y continúa trabajando en el estudio de Ignacio Aldama, con quien colaboraba desde un año antes. En 1922 participa en varios concursos, y finalmente, en 1923, recibe una beca como ganador del premio de Roma, gracias a la cual permanece fuera de España durante cuatro años, primero en Italia y después en otros países. Dicha estancia marcará profundamente a Mercadal y tendrá una influencia decisiva en su formación y en su posterior actividad como arquitecto: en este periodo, Mercadal elabora multitud de apuntes y dibujos, comenzando aquí su interés por la arquitectura mediterránea que tanta importancia tendrá en sus artículos y publicaciones. Conoce además la obra de destacados arquitectos europeos e incluso trata personalmente a algunos de ellos; en Viena le impresiona el trabajo de Adolf Loos y durante el curso 1925-26 participa en Berlín en un seminario de urbanismo impartido por Hermann Jansen, que supone para él la toma de contacto con la disciplina urbanística. También aquí realiza un curso de proyectos dirigido por Hans Poelzig, y al año siguiente se traslada a París para cursar estudios en el Instituto de Urbanismo de la Sorbona.

A lo largo de su periplo, Mercadal establece contacto personal con las grandes figuras de la época: Le Corbusier, Van Doesburg, Behrens, Breuer…, siendo posiblemente el arquitecto español más informado de la situación en la que se encontraba entonces la vanguardia europea. En octubre de 1927 finaliza su beca y regresa a España, decidido a actuar como portavoz local de los movimientos culturales en los que ha participado.

Continuando con esta labor de conciliación entre la arquitectura europea y la española, Mercadal consigue traer a muchos arquitectos importantes (entre ellos, Breuer, Van Doesburg, Gropius y Le Corbusier) desde la Sociedad de Cursos y Conferencias. Esto sucede en 1928; ese mismo año se celebra la reunión de La Sarraz, a la que acude con Juan de Zavala como únicos representantes españoles, y asiste también a otros congresos.

En esta época surge en su ciudad natal su primera gran oportunidad profesional: se quería levantar un monumento a Goya y se encarga a Mercadal estudiar dicho proyecto. Éste exige una total libertad creativa, negándose a elaborarlo según el patrón que seguían los proyectos conmemorativos al uso, basado en la colaboración de un escultor y un arquitecto, encargado este último de bosquejar un escenario en el que se acomodaban las esculturas. Respaldado por la fama que le otorgaba el premio de Roma, consigue realizarlo según sus propias ideas y surge así el "Rincón de Goya", primera obra de arquitectura realizada en España fiel a las ideas racionalistas que triunfaban en Europa. El habitual conjunto escultórico se sustituye por un pequeño pabellón, abierto a un jardín, que contiene una biblioteca y un museo. Como él mismo explicó, buscaba un espacio útil y no un simple monumento conmemorativo. El proyecto no gustó en Zaragoza y recibió críticas unánimes en su contra. Sería la primera y única obra que realizaría Mercadal en su ciudad natal durante su época juvenil.

Mercadal ocupa en estos años (de 1927 a 1929) el cargo de secretario de la Sociedad Central de Arquitectos, al mismo tiempo que sigue investigando y proyectando. Realiza entonces su mencionado proyecto de Villa Amparo. En 1929 colabora con el Ayuntamiento de Madrid en la preparación del Concurso Internacional del Plan de Extensión de Madrid, anticipando su futura entrada en la Oficina Técnica Municipal. Se presenta a numerosos concursos, en los que canaliza gran parte de los conocimientos adquiridos en su periodo europeo, y trabaja también con Zuazo, al que convence para colaborar con Hermann Jansen en un proyecto común para el plan de Madrid.

Mercadal continúa su intensa actividad: miembro de la Sociedad Internacional de la Vivienda, promotor del concurso de la Vivienda Mínima, arquitecto municipal de Madrid (en el cargo de Arquitecto Jefe de la Oficina de Urbanismo y de Parques y Jardines, cargo que desempeñó hasta 1940), publica además La Casa Popular y realiza diversas obras: el Instituto de Higiene de Burgos, el edificio Fabra Coat, proyectado con Torroja, la casa del doctor Hornos en Zaragoza y el edificio de la calle Zurbano, siendo estos dos últimos buenos ejemplos de aplicación de las ideas racionalistas a la vivienda. Se ha afirmado muchas veces, sin embargo, que el trabajo de Mercadal estuvo desde estos momentos dividido claramente en dos direcciones: por un lado, la intensa labor divulgativa, asociada al GATEPAC y los congresos y con un marcado radicalismo teórico; por otra, su trabajo como arquitecto, en el que cada vez más se observaba cierta "contaminación estilística". Su vinculación con el GATEPAC se va debilitando progresivamente, sobre todo desde 1932, cuando Sert toma el relevo en la función rectora del mismo y el grupo Este se muestra como el más activo y cohesionado de los tres. A pesar de ello su actividad sigue siendo intensa; en 1934 su vocación de proyección externa le lleva a la Escuela de Arquitectura de Madrid, donde imparte durante tres años el primer curso de Proyectos y Composición. Llama la atención que Mercadal, teniendo por su condición de premio de Roma accesos fáciles a las cátedras de la Escuela, optara por las oposiciones. Lamentablemente, éstas se hallaban fijadas para 1936 y no llegaron a celebrarse. Un poco antes, en 1933, gana el premio Nacional de Arquitectura con un proyecto de Museo de Arte Moderno, después de haber quedado clasificado en otros puestos en ediciones anteriores. El museo comparte algunos principios ordenadores con el Rincón de Goya: huye de la simetría y busca claridad y sencillez: Según el propio arquitecto, la finalidad de su proyecto era ser tan aséptico que no influyera en las obras que se expusieran en él, que no hubiera distracción posible para los visitantes.

Después de la guerra, Mercadal publica Parques y Jardines, obra en la que queda reflejada buena parte de su actividad como arquitecto municipal. A él se deben, por ejemplo, los jardines de Sabatini y varias reformas en la ciudad de Madrid. Posteriormente, obtiene por concurso el cargo de arquitecto del Instituto Nacional de Previsión en 1946, que le permite mantener en adelante una actividad operativa muy elevada; sin embargo, ese vasto despliegue constructivo no parece seguir siempre los mismos criterios que sus obras iniciales; el propio Mercadal lo explica en una entrevista concedida en Hogar y Arquitectura, en la que, al preguntarle por qué en determinado momento se interrumpió su actividad en el GATEPAC, responde: "A partir del Rincón de Goya mi arquitectura se hizo completamente impopular. Me era muy difícil conseguir nuevas obras. El dilema que se presentaba era o GATEPAC o trabajo".

Es cierto que se ha criticado en varias ocasiones este distanciamiento de Mercadal de los postulados iniciales del GATEPAC. Pero la importancia de su figura en el desarrollo de la arquitectura española de la época no se puede valorar teniendo en cuenta sólo su obra proyectada, sino destacando especialmente su labor difusora de las nuevas ideas, su relevante papel en el intercambio con otros países y en la organización del grupo y sus actividades.


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GLOSARIO DE TÉRMINOS RELACIONADOS CON EL GATEPAC
CIAM / CIRPAC

A finales de los años veinte, la vanguardia arquitectónica había encontrado una cierta coherencia expresiva que hizo viable su agrupación formal. Después de la celebración de la Weissenhof de Stuttgart en 1927, se hace patente la necesidad de un organismo capaz de extender las nuevas ideas a lo largo del mundo, y el resultado es la creación del CIRPAC (Comité Internacional para la Realización de los Problemas Arquitectónicos Contemporáneos). Dicha entidad se funda en 1928 y es la encargada de organizar los CIAM (Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna). Con delegados en varios países europeos, su representante en España será, primero, Fernando García Mercadal, y más tarde el grupo al completo del GATEPAC.

En 1928, por iniciativa de Hélène de Mandrot, se convoca una reunión de arquitectos en La Sarraz que contó con la participación, entre otros, de Le Corbusier. Se trata del primer CIAM. Como representantes españoles acudieron Fernando García Mercadal y Juan de Zavala. El II CIAM se celebra en 1929 en Frankfurt y se ocupa de "la vivienda mínima", incluyendo una exposición sobre dicho tema en la que arquitectos de varios países presentan diferentes tipos de vivienda. De dicho Congreso, primero en el que participa Sert, resulta un interesante libro que contiene detallada documentación sobre muchos de los proyectos presentados. En 1930 tiene lugar en Bruselas el III CIAM, cuyo tema es "la ciudad funcional" y en el que se pretende conseguir un modelo de gestión urbanística que se anteponga a propuestas tipológico-formales, basándose en una división racional del suelo. Le Corbusier presenta aquí su Ville Radieuse, y también se publica un volumen como resumen del Congreso. El IV CIAM había de celebrarse en Moscú; finalmente, y tras una reunión previa en Barcelona, se efectúa a bordo del barco Patris II, navegando desde Marsella a Atenas y con idéntico tema al de su predecesor. Fue éste el primero de los CIAM al que no asistió Mercadal y sí Sert, Torres Clavé, Ribas y Bonet. Como resultado del Congreso, en el que se analizaron numerosas ciudades (entre ellas, Madrid y Barcelona), Le Corbusier publica La Carta de Atenas, donde quedan definitivamente delimitadas las cuatro funciones de las ciudades industriales: Trabajo, Residencia, Descanso y Circulación. El V CIAM, celebrado en París en 1937, se dedicó a "Vivienda y esparcimiento" y sigue bajo el influjo de Le Corbusier y su método racional. Representó este Congreso la apertura interdisciplinar, ya que participaron higienistas, economistas y otros profesionales. El VI CIAM, que se lleva a cabo en Bridgewater, se hace después de la segunda guerra mundial, en 1947, reafirmándose los objetivos básicos de los CIAM. A partir del VII Congreso, realizado en 1949 en Bérgamo, se entra en la última etapa de los CIAM, marcada por la lenta aparición de conflictos, por la masificación de la asistencia y por la presencia de muchos estudiantes. El VIII Congreso se celebra en 1951 en Hoddesdon y trata el tema de "El Corazón de la ciudad", entendiendo por ello más el centro cívico y representativo de la ciudad moderna que el centro histórico.

Durante los dos últimos CIAM, los de 1953 y 1956, se forjó su desaparición: En el IX Congreso, un grupo de jóvenes arquitectos, autodenominados "Team 10" (Alison y Peter Smithson, Aldo van Eyck, Jacob Bakema, George Candilis, Ralph Erskine y José Coderch, entre otros) se atreven a criticar el esquematismo de la Carta de Atenas, reclamando que se introdujera el concepto de identidad y se investigase sobre los principios de estructuración del crecimiento urbano. En consecuencia, el X Congreso fue organizado ya por el "Team 10" en Dubrovnik, con el tema de "El Hábitat Humano", y pretende encontrar una relación precisa entre forma física y necesidad socio-psicológica de la gente. Se introducen los reclamados conceptos de identidad y los modelos socioculturales, aunque para ello fuera preciso romper con las rígidas reglas establecidos por sus predecesores.


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GENERACIÓN DEL 25

Con este término se designa a un grupo de arquitectos madrileños que obtuvieron su título entre 1918 y 1923 y que, desde la revista Arquitectura, introdujeron las nuevas ideas en un ambiente dominado por la estéril polémica de la arquitectura "nacional". El grupo estaba formado por Rafael Bergamin, Luis Blanco Soler, Regino Borobio, Casto Fernández-Shaw, Luis Lacasa, Carlos Arniches o Luis Gutiérrez Soto, entre otros muchos. Estos arquitectos habían recibido una formación con una fuerte carga académica que valoraba el ornato y la monumentalidad, por lo que bastantes de ellos reconocen que su auténtica escuela era la biblioteca, en la que "devoraban" las revistas que les mostraban la nueva realidad que surgía en Europa. Rafael Bergamin describía desde París la situación cultural (y sobre todo, la de la arquitectura) que había entonces en la capital con las siguientes palabras: " Nos encontramos en medio de esta gran borrasca... Ahí, en Madrid, no se mueve ni la hoja de un rábano". Las voces de Anasagasti, Fernández Balbuena y Torres Balbás, algo mayores pero miembros también de esta generación, clamaban por el cambio de una arquitectura ampulosa y artificiosa a otra sencilla y auténtica, valores cuya referencia más próxima encontraban en la arquitectura popular. Les caracterizaba la desconfianza frente a la posibilidad de llegar a una arquitectura válida operando en un ambiente hermético a las ideas exteriores. Realizaron las primeras experiencias de trabajo en equipo y comenzó con ellos la asimilación de las nuevas corrientes arquitectónicas de una manera intuitiva, sin integrarse del todo en la revisión metodológica que en toda Europa comportaba el Movimiento Moderno.

La labor de difusión de la nueva arquitectura no se limita, pues, a la desempeñada por Mercadal; otros arquitectos como Luis Blanco Soler y Luis Lacasa también viajan por Europa e informan puntualmente en Arquitectura de diversos temas, como la vanguardia expresionista alemana. Por su parte, Rafael Bergamín y Manuel Sánchez Arcas se interesaron por la nueva arquitectura holandesa, en concreto, por las nuevas posibilidades constructivas y formales del ladrillo.

Pese a tener numerosos intereses comunes, la pequeña diferencia de edad que separaba a estos arquitectos y los del GATEPAC fue suficiente para marcar asimismo ciertas distinciones de concepto en cuanto a la orientación de su trabajo. Posiblemente, el deseo de mantenerse al margen de la supuesta "pureza de ideas" que exigía la pertenencia al grupo fue la causa de que muchos de aquéllos no quisieran participar en él, pese a que gran parte de sus proyectos cumplían de algún modo las pautas marcadas por el GATEPAC y también sus textos y actitud crítica tuvieran una gran influencia y abonaran el terreno para un inmediato futuro.

Tres obras son las que marcan el arranque del grupo y definen su espíritu: la primera es la referida Estación de Servicio de Porto Pí, de Casto Fernández Shaw, construida en 1927 en la calle Alberto Aguilera de Madrid, una obra voluntariamente ingenieril y despojada de todo ornamento y accesorio. La segunda es la casa para el marqués de Villora, edificada también en Madrid por Rafael Bergamín en 1928-29, toda ella en ladrillo visto, con una volumetría muy simple de referentes en la arquitectura nórdica y una composición loosiana. La tercera es el ya comentado Rincón de Goya, en Zaragoza, de Mercadal, arquitecto "puente" entre ambas generaciones. Además de éstos, existen numerosos proyectos de gran importancia, entre los que destaca, por ser la manifestación global del espíritu de esta generación, la Ciudad Universitaria de Madrid (1928-1936), y también la Colonia El Viso de Bergamín (1933-1936), una de las obras más importantes del racionalismo madrileño.


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REVISTA AC

Durante el primer trimestre de 1931 el GATEPAC comienza a publicar la revista trimestral A.C. (Documentos de Actividad Contemporánea), que constituye un ejemplo excepcional de la actitud vanguardista de estos arquitectos. La revista, publicada en Barcelona, fue saliendo regularmente -con las lógicas interrupciones impuestas por la Guerra Civil- hasta el 15 de junio de 1937, hasta un total de 25 números. Abarca por lo tanto todo el periodo de la Segunda República y en sus páginas se encuentra un amplio resumen de toda la actividad arquitectónica y urbanística del GATEPAC, incluyendo también las polémicas más duras y los combates más encarnizados contra la arquitectura y el arte decadentes y la academicista enseñanza universitaria. Fue, en consecuencia, la responsable de la divulgación y promoción del ideario y las propuestas estéticas del colectivo, adelantándose sus responsables a su tiempo al ser conscientes de la importancia de las revistas en la difusión de las nuevas tendencias arquitectónicas.


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REVISTA ARQUITECTURA

La revista Arquitectura, iniciada en 1918, comenzó como publicación de la Sociedad Central de Arquitectos. Dedes 1931 se convierte en el órgano oficial de los arquitectos madrileños y a través de ella van penetrando progresivamente informaciones sobre los movimientos de vanguardia europeos. Durante varios años tendrá un papel destacado como medio de formación y exposición teórica, de un modo especial a través de las colaboraciones de Leopoldo Torres Balbás primero y de García Mercadal desde 1923. En Arquitectura se comentan los primeros escritos de Le Corbusier, las exposiciones internacionales o la arquitectura alemana (Bauhaus, Gropius, etc.) y se publican artículos de destacados arquitectos como Van Doesburg o Gropius. Destacan las crónicas de Mercadal entre 1927-29, en las que describe sus encuentros con maestros europeos.


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VIVIENDA MÍNIMA

La vivienda digna fue una de las principales preocupaciones de los ideólogos de la arquitectura a principios del siglo XX. Para los arquitectos del GATEPAC no fue diferente, y, entre otros escritos, publicaron en la revista A.C. las condiciones que debían cumplir las viviendas. Definían "vivienda mínima = mínimo de confort a que tiene derecho un individuo", y las necesidades del mismo eran:

  1. Aire (y su renovación), luz y sol.
  2. Higiene.
  3. Una vivienda con planta orgánica que no complique su vida dentro de la habitación.
  4. Un mobiliario a escala humana que pueda conservarse limpio y en buen estado.
  5. Aislamiento de los agentes exteriores, temperatura, ruido de la calle y habitaciones contiguas.

En el artículo sobre la vivienda mínima publicado en A.C., se mencionaba que la vivienda debía proporcionar un confort espiritual a los habitantes, basado en el orden, la luz, el color, los volúmenes agradables, las plantas... elementos que la alejaban de una interpretación muy estricta de la "máquina de habitar" de Le Corbusier, modelo que consideraban demasiado matemático. Pedían también que fuera el Estado el que garantizara estas condiciones, con una nueva ley que sustituyera a la de 1911 o Ley de Casas Baratas, lo que provocó durante los años veinte en España un intenso debate sobre el problema.


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EL URBANISMO DEL GATEPAC

En el campo urbanístico, uno de los temas sobre los que más se escribió fue la ciudad funcional, considerada ésta como un conjunto o sistema de funciones: habitación, trabajo, esparcimiento y circulación. Sin embargo, el modelo no es asumido de la misma forma por todas las secciones del GATEPAC, ya que la línea de reflexión urbana madrileña venía marcada por la influencia alemana, mientras que en Barcelona se seguían y desarrollaban las propuestas sobre la ciudad definidas por Le Corbusier. La labor divulgativa de Mercadal y otros arquitectos españoles no sólo posibilitó la difusión de las ideas que se desarrollaban en países como Alemania o Austria, sino que facilitó la colaboración de figuras del urbanismo europeo con revistas y estudios españoles y sobre todo la de los grandes maestros en los concursos que a partir de 1926 se convocan en diferentes ciudades españolas. A título de ejemplo, Jansen, Czekelius y Stübben participarán en 1929en el Concurso Internacional que convoca el Ayuntamiento de Madrid para la ordenación del extrarradio y la reforma interior de la ciudad.

Pese a las diferentes influencias de cada grupo, existen aspectos comunes en ambos en cuanto a las iniciativas propias del GATEPAC: tanto para Madrid como para Barcelona se realizaron proyectos de inmensos parques de reposo, vacaciones y deporte: en Madrid, los ya descritos "Baños del Jarama", y en Cataluña, la "Ciutat de Repos": Se trataba de un terreno ganado al mar, diez kilómetros de playa virgen que se querían recuperar para ser acondicionados como lugar de recreo y descanso de la ciudad de Barcelona. El proyecto fue muy bien acogido por los organismos oficiales y durante mucho tiempo se estuvo desarrollando hasta alcanzar un alto nivel de detalle. Se organizaron, incluso, varias exposiciones en las que se mostraba la documentación y se publicaron los planos en la revista AC, pero finalmente no se llevó a cabo. Los dos proyectos reflejaban unos principios que poco después el CIRPAC definía y concretaba en la Carta de Atenas en las denominadas "Zonas de Salud Públicas".


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BIBLIOGRAFÍA

AAVV: [Curso de Urbanismo]. París, Institut d'Urbanisme de l'Université de Paris, 1926-1927. Siete documentos inéditos donados por Fernando García Mercadal a la Biblioteca del COAM.

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FICHAS BIBLIOGRÁFICAS


Publicado en web: 22-junio-06