Javier Bellosillo. In memoriam
El arquitecto de la "descontextualización", del "dinamismo", de las "desapariciones", de los "collages", de la "dialéctica que busca una reacción poética", combinando elementos experimentados por las vanguardias artísticas. El arquitecto que persigue y encuentra la trama fundamental de la arquitectura. El arquitecto que explota los recursos del lenguaje moderno, "sin ninguna coacción, ni lingüística ni de contenido, hacia las formas o evocaciones históricas". "El architetto - en suma - solo".
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Así enjuiciaron sus críticos a Javier Bellosillo. Así definieron lo que la singularidad de su obra, su actitud propia y aislada, desmarcada de las corrientes mayoritarias, supusieron en el panorama arquitectónico español durante los años ochenta. Un auténtico revulsivo que era capaz de intervenir en edificios históricos, dialogando con lo preexistente, dotándolos de nuevo sentido, como lo demuestra la rehabilitación de Santa María la Real de Nájera (1983-1987), tan próxima a la arquitectura de Carlo Scarpa, o de ordenar y organizar un lugar a través de la autonomía de las piezas por él diseminadas, de la fragmentación, y al mismo tiempo de la más rigurosa geometría, como en el complejo religioso de Almazán (1983-1987) o el ajardinamiento del entorno del puente de Toledo en Madrid (1986-1987).
Él supo apostar por un formalismo sin vacilaciones, por la manifestación de los materiales constructivos en su estado puro, produciendo resultados ejemplares con matices brutalistas y fuertes connotaciones plásticas. Desde sus primeros proyectos junto a Fernando Fauquié, a sus colaboraciones con Bárbara W. Balluffi, que coinciden con su espléndida etapa de la década de los ochenta, hasta sus más recientes actuaciones, en las que son de destacar la galería de conexión de los Laboratorios Juste (1988-1989), el edificio Tesauro (1989-1993), su apartamento en la calle Miguel Ángel (1991), las 48 viviendas en Guijuelo (1995) o en el Auditorio Alfredo Kraus de Majadahonda (1998), en todos Javier Bellosillo evidenciaba una sensibilidad semejante a la del escultor.
Hijo del arquitecto Francisco Bellosillo García, Javier se tituló con las especialidades de edificación y urbanismo en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid en 1973, donde obtuvo su plaza como profesor titular de proyectos arquitectónicos en 1998. Pensionado en la Academia de Roma, profesor invitado en varias universidades, director de diversos seminarios internacionales, la obra de Javier Bellosillo ha sido publicada en revistas nacionales y extranjeras, siendo reconocida con la concesión de diversos premios, destacando los del Ayuntamiento de Madrid y del COAM al Parque Lineal del Manzanares (1985-1986) o el Grand Prize de Osaka en 1998 por su mobiliario urbano. Una de sus últimas contribuciones a la Arquitectura, ampliamente difundida, ha sido el comisariado de la exposición: La mesa blanca, en las arquerías del Ministerio de Fomento en Madrid, en octubre de 2003.
Francisco Javier Bellosillo Amunategui nació en Madrid el 13 de abril de 1948 y falleció en esta ciudad, su ciudad, el 24 de abril de 2004.
Madrid, Mayo 2004.
Servicio Histórico COAM
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