Los Nuevos Juzgados de Alcalá de Henares se sitúan en el borde del Casco Histórico de la ciudad, en un solar donde las restricciones urbanísticas, unidas a la la complejidad del programa, condicionan el proyecto.
En un solar profundo se buscan la claridad y el orden, imprescindibles para una arquitectura judicial, organizando el programa en bandas horizontales que definen espacios de trabajo, circulaciones independientes para público y funcionarios y otros espacios anexos. A estas bandas se suma una franja de patios, que ofrecen iluminación natural, ventilación y continuidad visual entre los programas, al tiempo que se garantiza la independencia.
El edificio asume la restrictiva normativa en cuanto a las limitaciones volumétricas, materiales e incluso estéticas. Simultáneamente recoge en sus fachadas la realidad del entorno en que se ubica, con huecos repetitivos y ordenados en una de sus fachadas o una celosía de hormigón coloreado, con mayor opacidad en uno de sus extremos frente a la posibilidad de un edificio municipal adosado (nunca realizado); esta traslada a un segundo plano la superficie acristalada y ofrece una fachada institucional hacia la ciudad nueva.
Plazas limitadas a 25 personas por visita.
