El edificio se ubica como remate o principio, según se mire, en el extremo oeste del polígono de Vallecas, Madrid, un lugar rodeado de infraestructuras, sin referencias; de nuevo, un contexto anodino, difícil para negociar.
La visibilidad que proporciona esta situación y la necesidad de espacio exterior para aparcamiento de vehículos del servicio determina la posición del edificio en la parcela, organizando una clara y eficaz circulación en anillo alrededor del volumen construido. Este volumen, compacto, rotundo y preciso se desplaza y se orienta hacia la rotonda para afirmar su presencia silenciosa frente al desorden del lugar, recibir a los visitantes y ocultar los vehículos.
Un programa sencillo, aunque heterogéneo, organiza los distintos usos por bandas programáticas que se adosan unas a otras sin solución de continuidad. Oficinas, vestuarios, talleres, lavadero y almacenes se suceden en el espacio, agrupados en bandas legibles tanto en planta como en sección, generando una silueta compacta de altura constante resuelta toda ella con estructura prefabricada de hormigón armado. El entorno descrito y la naturaleza híbrida del programa invitan a proyectar un edificio unitario, integrando su carácter público en un sistema constructivo industrial de gran escala, que proporciona la flexibilidad deseada tanto en la parte industrial como en la administrativa.
Visita solo para colegiados.