
Construido en 1974 por Albert Donker, el edificio ha sido rehabilitado desde la estructura original hasta las nuevas fachadas para optimizar el control energético, por lo que recibirá la certificación Bâtiment Passif.
Fruto del concurso celebrado en 2010, el proyecto mejora el aislamiento y la estanqueidad de las fachadas de vidrio y acero, utilizando un triple acristalamiento con control del factor solar.
Además, se incorporan sistemas de climatización más eficientes, como el techo radiante. Las bandas verticales de las fachadas se prolongan hasta los últimos pisos, para aumentar la sensación de esbeltez y ocultar las plantas técnicas retranqueadas en la cubierta.
Fuente: Arquitectura Viva