El proyecto se configura mediante frentes continuos de edificación interrumpidos en los cambios de altura y en los cambios de dirección. Mediante estos intervalos se consigue abrir la manzana continua y fragmentar la presencia de grandes frentes. Entender la operación como una evolución de la manzana cerrada tradicional la apertura de estos grandes huecos laterales, permite una lectura urbana ambigua, y las vistas cruzadas en el entre el interior y el exterior de la manzana, generan una tipología urbana híbrida. El espacio interior se interpreta como un fragmento del paisaje natural capturado y manipulado, conectado con el exterior.
En las fachadas predominantemente sur se disponen terrazas como mediación entre el exterior y la vivienda. En este espacio se genera una doble piel natural, mediante la utilización de celosías vegetales. Un conjunto de elementos metálicos, en las que se planta una mezcla de especies vegetales trepadoras de hoja caduca y perenne, como protección climática en los meses de verano y que permita el paso de la luz en invierno. De este modo se consigue edificio que varia con los ritmos y ciclos de la naturaleza y las estaciones.
Plazas limitadas a 25 personas por visita.
