Programa:
18:30 h. Presentación y proyección de la película (V.O.S.)
Presenta Patricia Fernández Häring.
21:00 h. Coloquio: "Cine y Arquitectura. El espectador y el usuario como protagonistas"
El guionista Daniel Tubau y el arquitecto Luis Barrero conversarán sobre la importancia del espectador frente al protagonista en la narración cinematográfica, estableciendo analogías con la forma en la que un usuario experimenta un espacio.
Notas sobre la película:
Antonio Vélez, arquitecto:
"Puede que coincida con algunos críticos que sostienen que “Mi Tío” no es la mejor película de Jacques Tati. Pero en cambio es la que más acertadamente se vale de la arquitectura, específicamente de la contemporánea en su tiempo (1958) como hilo conductor a su crítica –constante en toda su obra- a las deformaciones, prejuicios y hábitos de la burguesía francesa o europea incluso.
Por eso es por lo que en el Grupo de Cine del COAM acordamos traerla al programa que hemos dado comienzo el mes pasado con “Medianeras”. Personajes estereotipados –próximos a los secundarios en las películas de los Hermanos Marx-, incluido el de Mr. Hulot que encarna el propio Tati en la película, salvo el de Gérard su sobrino casi adolescente, que simboliza el contrapunto de la realidad en el film.
Es desde luego un relato que, por supuesto también en sus imágenes, se adelanta a su tiempo que hoy resulta premonitorio, sobre todo cuando resistimos en la televisión el desfile de anuncios que interrumpe cualquier programa en el que estemos interesados. (Siempre recuerdo lo que me dijo un ciudadano cubano en los años 80, que conducía un Oldsmobile de los años cincuenta con prótesis precarias y arreglos domésticos: “…los cubanos nos hemos dado cuenta de que los autos norteamericanos le sobraban muchas piezas…”)
Los gags que se suceden a lo largo de la historia han sido estudiados, ensayados y rodados cuidadosamente, son efectivos y didácticos, si me apuran, hasta cargados de ternura."
Iñaki Ábalos en el libro "La buena vida":
"¿Quién no ha sentido al ver Mi tío esa desasosegante presencia, continúa y latente, que, si se quiere voluntariamente, tiraniza a los Arpel, hasta anular toda hipotética iniciativa?. Entremos el dormitorio de su hijo incapaz de personalizar ese espacio en el que ya todo ha sido previsto por otro y entenderemos hasta qué punto la mecanización -al menos la imperfecta- es un lastre para la apropiación del espacio. Comparémoslo con el despiste de Hulot en su casa haciendo que el vidrio refleje el sol en determinada dirección para lograr el canto de los pájaros, y oigamos por el contrario los ruidos de todos los mecanismos de la casa positivista. ¿No es su idea de confort puramente visibilista?. ¿No hay en su medicalización del ambiente un olvido profundo del conjunto de los estímulos sensoriales -olores, sonidos, tacto- que componen cualquier posible idea de ambiente?."
Luis Barrero, arquitecto:
"El sobrino del tío Hulot e hijo de los Arpel se mueve entre dos mundos, dos escenarios completamente opuestos. Por un lado, la vida con sus padres en una casa-máquina convertida en un exigente miembro más de la familia, y por otro lado, las experiencias con su tío enmarcadas en un ambiente cargado de sensaciones e identidades. La película nos hace reflexionar sobre el olvido que muchas arquitecturas han tenido: los usuarios. Los valores psicológicos cromáticos-lumínicos-materiales, nuestra relación con lo natural, la aplicación de los principios de la ergonomía y la accesibilidad, la reformulación del concepto de identidad y la aplicación de estímulos sensoriales pueden favorecer una arquitectura donde el verdadero protagonista es la experiencia del usuario.”
Elisa Durán:
"El señor Hulot, tío de Gerard, representa el nexo o equilibrio entre dos realidades que conviven en proximidad espacial, pero que no se conectan. En la primera la protagonista es la vida en estado puro. Las sensaciones, el ruido y el caos se apropian de los espacios y los caracterizan hasta desdibujarlos. En la segunda, el silencio, la planificación y el diseño coartan a sus usuarios hasta relegarlos a piezas de un escenario visualmente perfecto, pero que no vibra.
Incisivo, Tati pone en cuestión el diseño y la tecnología moderna que nos deshumaniza y olvida su finalidad de mejorar la vida de las personas, y sin embargo las condiciona y obvia hasta el absurdo. Es una apuesta por poner en valor el concepto del bienestar y el diseño como experiencia sensorial donde la persona es la protagonista y su razón de ser.”
Entrada libre previa inscripción.
