La trama se desenvuelve en un ambiente de progresivo cambio dentro de la villa de Madrid, poco antes y después de convertirse en la capital del reino.
Entre la realizada cotidiana y la vorágine de la ambición y corrupción moral, se crean los sucesos en los que se ven inmersos los personajes, en los que cierto halo fatalista les reconduce en gran parte de sus actos.
Inmerso en una lucha entre sus más íntimos deseos y deberes discurre la vida diaria de nuestro alguacil, desempañando funciones análogas a las de un oficial de policía actual y narrada durante un corto periodo de tiempo de dos años; entre 1561 y 1562 y embarcada, sin previo consentimiento, en una intensa y despiadada hecatombe.
