Su figura, sus ideas y su arquitectura lo convierten en una de las figuras más representativas e importantes de la arquitectura española del siglo XVIII, especialmente de sus años centrales, al lado de arquitectos tan decisivos en la renovación de aquélla como Ventura Rodríguez o Diego de Villanueva, de Sacchetti o Sabatini, por mencionar sólo dos de los maestros italianos que consolidaron la presencia en España de una arquitectura cosmopolita, clasicista y académica.


