La concesión del Premio Nacional de Arquitectura 2019 a Álvaro Siza señalaba una honda excepcionalidad, la del premio a un arquitecto portugués, de cuya vecindad seguimos aprendiendo, y la de la enorme calidad de su carrera, sabia, sensible y generosa.
Hace unos años, cuando recibió el Premio Compostela, el maestro explicó que cada lugar permite ver en él algo de nosotros, mientras que también recibe algo nuestro; así quisiéramos pensar que sucede en el diálogo fructífero entre Siza y nuestra cultura. Nos gustaría recordar las palabras cuando finalizaba aquel discurso: «La supervivencia de la ciudad depende de la solidaridad. Para los arquitectos y para la Arquitectura, comprensión, tolerancia y solidaridad están en el origen de la creación; la explican, constituyen la inspiración primera en la búsqueda de la Belleza: utilidad última de la Arquitectura». Esta publicación es otra muestra de gratitud al magisterio de Siza, a su obra y su persona.