El Catálogo de Edificios Protegidos de Madrid se actualiza tras 25 años y podría ampliarse con 738 nuevos inmuebles más, tras más de un año de trabajo de campo en el que ha colaborado activamente el COAM, defendiendo así a ultranza la conservación del patrimonio histórico construido.
Desde que en 1997 se aprobó el Plan General de Ordenación Urbana no se había llevado a cabo ninguna revisión de los catálogos de protección que lo integran hasta ahora, que la Junta de Gobierno de la ciudad de Madrid ha aprobado, inicialmente, la modificación puntual que permite ampliar el Catálogo de Edificios Protegidos.
La necesidad de ampliar el catálogo, principalmente para incluir la arquitectura industrial y moderna, se debe a que en su día no se tuvieron presentes edificios que deberían haberse considerado. Los motivos para no hacerlo fueron, entre otros que su fecha de construcción superaba o era demasiado cercana a 1980, límite que estableció el plan del 97, o que la legislación posterior les otorgó una protección cautelar que exigía su análisis individualizado y una protección urbanística, entre otras causas.
Así, tras los estudios realizados, en los que ha colaborado el Colegio de Arquitectos de Madrid como organismo vinculado con el patrimonio, se propone incluir en el Catálogo de Edificios Protegidos 738 edificios que atienden a distintos supuestos:
- Edificios de la segunda mitad del siglo XX que por su fecha de construcción estaban demasiado cercanos al límite temporal orientativo de 1980 que se planteaba el Plan General del 97. Suponen 188 edificios aislados y 11 conjuntos homogéneos, de los que cuatro ya estaban incluidos en el anterior plan general, pero sin considerar la protección individual de los inmuebles. En total, se incluyen en el Catálogo de Edificios Protegidos 503 edificios ubicados en conjuntos homogéneos, de los cuales 250 han sido propuestos por el COAM. Entre los de la primera clase se protegen, por ejemplo: el Edificio Castelar (1983), en el paseo de la castellana 50; la Fundación Juan March (1975) en calle Castelló, 77; la Basílica Hispanoamérica Nuestra Señora de la Merced (1949-1965) en calle Edgar Neville, 23. Un ejemplo de conjunto homogéneo es la cooperativa de viviendas militares de Santa Cruz de Marcenado.
- Elementos aislados que supongan un vestigio del ambiente urbano ya desaparecido o desfigurado, siempre que respondan a procesos de planificación urbana significativos para la historia del urbanismo de la ciudad. En concreto, este trabajo se ha centrado en el entorno urbano que refleja la concepción ambiental histórica de la Ciudad Lineal, planificada por Arturo Soria, e incorpora 33 edificios. Entre ellos:el Hotel Rubín, actual residencia de menores y antigua casa de Arturo Soria; el Colegio Huérfanos de la Armada; el Palacio de Villa Menchu.
- Edificios que se encuentran en los supuestos de tipo de edificación y periodo temporal que establece la disposición transitoria primera de la Ley 3/2013, de 18 de junio, de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid que determinó que están sujetos al régimen de protección cautelar previsto para los bienes de interés patrimonial. Relativos a estos supuestos se incluyen 14 edificios como: la Ermita de la Torre en la Galiana (camino de la ermita de la Virgen de la Torre, 52) que es de 1746; los pabellones de la antigua estación de Villaverde (1924-192); el colegio de Santa Cruz, en Carabanchel.
Esta disposición hace referencia a palacios, casas señoriales, torreones y jardines construidos antes de 1900; inmuebles singulares construidos antes de 1936 que pertenezcan a alguna de las siguientes tipologías: iglesias, ermitas, cementerios, conventos, molinos, norias, silos, fraguas, lavaderos, bodegas, teatros, cinematógrafos, mercados, plazas de toros, fuentes, estaciones de ferrocarril, puentes, canales y viajes de agua, y a fortificaciones de la Guerra Civil española.
Para determinar la posible inclusión de los inmuebles en el Catálogo de Edificios Protegidos, que se somete ahora a un periodo de información pública de dos meses, se ha llevado a cabo un análisis documental e histórico, toma de datos sobre el terreno, digitalización de la información e incorporación gráfica modelizada. Este trabajo ha permitido considerar cada elemento en su materialidad, conocer su estado de conservación, sus antecedentes de intervención y sus circunstancias actuales.