El arquitecto José López Zanón nació en Ferrol, La Coruña, en 1925. Estudió la carrera la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, donde se tituló en 1954, fue profesor desde 1956 y consiguió la cátedra de Urbanística en 1968.
Afincado en Madrid, ha sido considerado como uno de los principales especialistas españoles sobre Urbanismo. En su juventud viajó a Alemania, donde conoció la nueva disciplina y asimiló los principios de la Bauhaus, y, ya en Madrid, trabajó junto a Pedro Bidagor y su admirado Luis Pérez-Mínguez en el desarrollo del planeamiento urbano de Madrid.
Además de su labor como docente y urbanista, López Zanón fue un brillante arquitecto que, en equipo junto a Luis Laorga, erigió una obra de gran rigor constructivo y abstracta perfección poética. Colegiado en el COAM desde 1954 y durante más de setenta años, destacan, sin duda, los múltiples proyectos públicos docentes realizados, como las universidades laborales de La Coruña, Cáceres, Huesca y, especialmente, una de sus obras maestras, la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Ciudad Universitaria de Madrid.
Muy interesantes, también, son las diferentes escuelas náuticas que Zanón y Laorga ejecutaron en nuestras costas, entre las cuales descuella, dentro del brutalismo, el denominado Edificio Trintxerpe, en Pasajes (Guipúzcoa), que, junto a las construidas en Alicante, Bilbao, Vigo o Cádiz, muestran un conjunto coherente de gran control formal.
Asimismo, Zanón y Laorga desarrollaron diversas promociones de vivienda unifamiliar y colectiva, como las destinadas al personal militar de las bases americanas en El Encinar de los Reyes –en Madrid y Alcobendas- y en Zaragoza, junto a las viviendas y oficinas de la calle Concha Espina de Madrid, arquitectura sobria y de fuerte rotundidad.
Como catedrático, dejó su huella en varias generaciones de estudiantes de Urbanismo, y su metodología, basada en el análisis territorial y en la crítica del crecimiento urbano, fue desarrollada recientemente en un libro que recogió sus conocimientos y labor como arquitecto urbanista: Incoherencias hacia el caos. El desarrollo urbano madrileño, que publicó la Fundación Arquitectura COAM en 2021.
En 2009, el Colegio Oficial de Arquitectos de Burgos le concedió el Premio a la Trayectoria Profesional, en reconocimiento a su labor arquitectónica y urbanística y a su compromiso docente.
Hombre brillante, buen conversador y generoso, José López Zanón nos ha dejado, pero su figura se mantendrá viva entre nosotros gracias a su pródiga labor docente, su rigurosa obra construida y a sus fecundas publicaciones.
Descanse en paz.
José López Zanón, 99, años: una larga vida de arquitecto
Como estudiante de arquitectura, conocí a José López Zanón hace ya tiempo. Catedrático de Urbanismo de la Escuela de Arquitectura Madrid transmitía entusiasmo por lo que hacía y un talante inquieto, desordenado y entusiasta que le hacía cercano. Hablaba mucho y deprisa. No hablaba de sus proyectos sino de lo que tenía que enseñar; por eso -pese a que ya había comenzado su trayectoria profesional y ganado junto con Luis Laorga el concurso para la Universidad Laboral de La Coruña, en 1961, y el de la Universidad Laboral en Madrid, en 1962- nos sorprendió su éxito en el convocado para la Escuela de Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, en 1963, uno de los muchos proyectos notables en los que colaboraron. Su obra la conocí más tarde: una Modernidad contemporánea, convencida, reinterpretada, ajustada a sus tiempos y entroncada con la investigación y arquitectura sobre proyectos basados en sistemas modulares.
Retomé la relación mucho después; no era un hombre mediático. Había superado los noventa años y contactó con el Colegio, con la por entonces Decana Belén Hermida, con la intención de publicar un libro con sus ideas y notas sobre el pasado y el desarrollo urbanístico de Madrid. Sorpresa de nuevo: desconocíamos su vocación de escritor y su deseo de dejar testimonio de sus ideas sobre el Madrid que era y el que pudo ser.
Sus textos, más que un libro, eran una copiosa colección de escritos a la espera de serlo. Quedaba el trabajo de darle forma, al que se entregó con el generoso e inquieto entusiasmo joven de un hombre mayor. Tras muchas idas y vueltas el libro, 'Incoherencias hacia el caos. El desarrollo urbano madrileño’, - hermoso y lúcido- con su texto principal y numerosos apéndices, es como el cuaderno de croquis de quién aborda una obra mayor en la que no cabe todo y que no quiere descartar nada. Es a la vez el elogio y el lamento nostálgico de quién, como en su arquitectura, siente profunda convicción en la necesidad de coherencia.
Creía conocerle, pero hablando y colaborando con él en la preparación y presentación del libro, además de su respeto y amistad, aprendí que Zanón era y había sido en el fondo un ‘romántico’ irreductible que no renunciaba a defender un ideal de orden. Tal vez una última lección de quien nunca dejó de ser profesor.
Bernardo Ynzenga